El vino más argentino, por Fabricio Portelli


Por definición, el vino argentino se elabora con vitis vinífera, la uva europea. Esa es la razón por la cual la mayoría de las variedades implantadas en nuestro país tienen su origen en el Viejo Continente.

Mucho tuvo que ver Sarmiento porque a mediados del Siglo XIX encomendó a un enólogo francés crear la Quinta Normal, un viñedo modelo a imagen y semejanza de Burdeos; cuna de los mejores vinos de la época.

Pero la vid en nuestro país había llegado antes. Las primeras cepas fueron plantadas en Santiago del Estero a mediados del Siglo XVI, provenientes de Perú, vía Chile. Pero fueron los inmigrantes españoles y europeos los que trajeron muchas vides bajo el brazo. Un poco como forma de vida y otro poco para ahogar las penas del desarraigo. Y muchos de ellos fueron españoles provenientes de Galicia. Allí hay una uva que se denomina Torrontés y que de alguna manera fue la que le dio origen a nuestra Torrontés.

Con el correr de los años y por cuestiones naturales, se convirtió en un cepaje autóctono, que está viviendo uno de sus mejores momentos. Porque ese varietal blanco de nombre hispano, que por estas tierras en realidad es un cruzamiento natural entre la uva Criolla y la Moscatel de Alejandría, ha demostrado ser único.

La polémica de su origen nacional queda desterrada (o aclarada) desde su nombre completo; Torrontés Riojano. Una denominación importante en el mundo del vino, ya que los grandes vinos españoles nacen en La Rioja. Pero nuestra denominación vínica es anterior, y es por ello que puede seguir ostentando su nombre original.

El Torrontés Riojano es la variedad más plantada en su provincia natal, y tiene su fiesta propia en Chilecito, el epicentro del vino regional. Su fama la llevó del Valle de Famatina a los Valles Calchaquíes, donde alcanzó su fama mundial. Y si bien cada terruño le imprime sus matices, el Torrontés es un blanco muy expresivo, siempre floral y frutal, y tan vibrante como refrescante. Ideal como aperitivo o acompañando las típicas empanadas del NOA y los guisos picantes de la zona.

Pero con ser original no basta, por eso los enólogos de hoy se lo tomaron en serio y sin esconder su personalidad lograron vinificarlo de manera tal que pueda ser un blanco impactante y a la vez agradable de beber.

Su fama es tal que hoy acompaña al Malbec en su exitosa vuelta al mundo, con todas sus fragancias tan únicas como intensas. A tal punto que en los últimos años ha demostrado, en numerosos concursos internacionales, ser el responsable de los blancos aromáticos más premiados. Esto significa que el Torrontés actualmente es uno de los mejores blancos aromáticos del mundo.

Para los puristas hay tres variedades con el mismo nombre; Torrontés Riojano, Torrontés Mendocino y Torrontés Sanjuanino. Sin embargo, la primera es la más exitosa, sin importar el terruño en la cuál esté implantado.
Su perfume floral es diferente y su frescura es más punzante. Su tipicidad es tal que en La Riojana el Dr. Rodolfo Griguol ha inoculado una levadura autóctona para fermentar sus Torrontés, un privilegio que muy pocas cepas se pueden dar.
Es cierto que el mundo prefiere tintos en su mayoría (80%), pero también que hay momentos reservados para los blancos, ya sea por la ocasión o por las comidas que se sirvan. Su gran expresión atenta contra su elegancia, y es por eso que nunca llegará a ser considerado un gran vino blanco. Sin embargo, tiene algo que ningún otro vino argentino tiene; es el único autóctono. Eso significa que más allá de sus atributos tiene la ventaja de ser único.
Por suerte hoy son cada vez más los Torrontés que llegan a las góndolas y varios de ellos van subiendo la apuesta, con texturas más delicadas, más potencial de guarda y con sus perfumes más equilibrados, sin que ello signifique menos tipicidad. Es decir que la Argentina, además del Malbec; que es sin dudas el mejor vino que aquí se puede hacer; tiene un blanco propio que deleita a los turistas cuando visitan nuestro país. Ideal para acompañar algunos de nuestros platos más típicos o bien para imponer como un aperitivo bien argentino.

 

5 Vinos Torrontés que harán historia 
notas de cata publicadas en www.fabricioportelli.com

Colomé Torrontés 2015
Bodega Colomé, Colomé, Salta $160
Un blanco con toda la personalidad y frescura del varietal. Moderno, fragante y vivaz, con ese carácter floral único del Torrontés,  y sus amargos bien contenidos sobre el final de boca. De paso consistente y profundo, se luce tanto en la buena mesa como solo. Tiene gracia y con el paso de las cosechas es uno de los pocos exponentes capaces de dominar sus ímpetus naturales sin relegar personalidad.

Kaiken Terroir Series Torrontés 2016
Bodega Kaiken, Cafayate, Salta $170
Rogelio Rabino es un joven enólogo mendocino que promovió esta línea de vinos apenas se incorporó a la bodega. Convencido de que a Cafayate no hay con qué darle si se trata de Torrontés, lo viene haciendo desde hace varios años. El 2016 presenta aromas de buena tipicidad, de trago agradable, más frutal que floral. De paso fugaz y vibrante, fácil de beber. Ideal para disfrutar como aperitivo o acompañando ceviches.

Nina Torrontés 2015
Bodegas San Huberto, Valle de Aminga, La Rioja $175
Si bien hace tiempo que es la línea top de la bodega, este es el primer Torrontés.
Un blanco muy austero dentro de la tipicidad varietal. De aromas intensos y buen cuerpo, con carácter salvaje y dejos maduros. Hay frescura y persistencia en cada trago, pero también con la fuerza propia de un terruño soleado. Un vino más pensado para servir en la mesa y que lleva la firma de Mauricio Lorca como asesor.

Ciclos Torrontés 2015
Bodega El Esteco, Cafayate, Salta $190
Esta línea, y este vino en particular, nació hace años eligiendo cuando a Alejandro Pepa (enólogo)  le pidieron algo para sorprender al mercado. No se trata de un Torrontés de aperitivo, sino de un blanco con carácter propio y fuerza natural, aunque no sea tan profundo. De buen cuerpo, voluptuoso, y con la tipicidad bien equilibrada. Se sienten notas florales delicadas pero con cuerpo contundente. De ataque amable y final algo maduro con suaves dejos amargos suaves, típicos del varietal y de la zona.

Susana Balbo Barrel Fermented Torrontés 2015
Bodega Susana Balbo Wines, Mendoza $300
De aromas muy elegantes, con dejo floral limpio y vibrante. Su entrada en boca es muy sutil, con buen volumen y mucho equilibrio. Su vivacidad se siente muy integrada, y con todos sus componentes en línea. Un final agradable, franco, fresco y con cierta tensión, que invita a guardarlo un par de años más. No obstante, este blanco de texturas finas ya ha inaugurado una nueva dimensión en su categoría.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar