El mundo de los objetos


Cómo analizar las fuentes materiales

Autora: Diana Hamra

Los objetos materiales no tienen un valor en sí mismos, son portadores del valor que las personas les han asignado y les asignan. Son el documento mismo, la fuente histórica original que nos habla de realidades pasadas y presentes, nos revela un entramado de relaciones sociales, culturales y económicas. Sin embargo son los menos utilizados en la escuela, debido a la creencia de que es sólo el texto el que representa la verdad, la visión erudita, la autoridad.

Al igual que con los textos, para trabajar con objetos es necesario seguir un método de investigación que nos permita descubrir, leer el mensaje que encierran. La experiencia es sumamente atractiva porque invita a ir adquiriendo conocimientos que se van enlazando, relacionando, acumulando. De cada conocimiento adquirido surgen nuevas preguntas. Pero este proceso implica alcanzar el dominio de instrumentos o herramientas del conocimiento, de destrezas y habilidades e incluso desarrolla la imaginación y una actitud crítica que permite mirar e inferir, ubicar en el tiempo, comprender asignando significado a lo nuevo. De manera que el alumno no solamente construya sino decida su propio saber, tomando decisiones en relación a los objetivos perseguidos.

Si se parte del estudio del objeto será posible que los niños arriben a nuevas categorías, conceptos o generalizaciones. Es decir, apliquen el razonamiento inductivo que propone analizar casos particulares, haciendo derivar de ellos conclusiones generales. En este caso, las conclusiones serán aproximaciones, resultados parciales, ya que serán pocos los objetos analizados. El trabajo de armar este rompecabezas debe ser sumamente minucioso, de ahí la importancia de seguir uno a uno los pasos del método científico:

La observación 
Implica descubrir, mirar con un objetivo. Aprender a ver y ser capaz de acercarse críticamente al objeto o situación. Observar consiste en poder captar el mayor número de detalles y características, cualidades y valores de las formas, materiales y colores para llegar a la identificación, análisis y valoración de los componentes y facilitar su interpretación.

Para observar hay que fijar la atención en un objeto con el fin de develar la información que encierra lo observado. Observar no es solamente un acto visual sino un acto en el que intervienen todos los sentidos cuando es posible; supone un proceso mental. La mirada debe superar el nivel de las explicaciones espontáneas y evidentes y ver cosas distintas en lo mismo, desarrollando un espíritu de búsqueda. Existen diferentes maneras de realizar la observación:

– Observación directa: se realiza en contacto con el objeto o la situación, a través de nuestros sentidos.
– Observación indirecta: conocemos el objeto o situación debiendo recurrir al testimonio de la observación directa hecha por otra persona: dibujos, fotografías, diarios, cine, radio.
– Observación libre: la realizada sin la orientación y ayuda de la maestra, es la más común de ellas.
– Observación dirigidapretende concentrar la atención en lo central y no en lo accesorio del objeto o situación. Es fundamental para iniciar a los niños en el uso de esta técnica.

La confección de una ficha en la que los alumnos puedan registrar sus observaciones resulta conveniente, ya que permite organizar y categorizar la información que descubren en el objeto. La ficha puede ser propuesta por el docente o construida entre los alumnos a partir de reflexionar acerca de qué es lo que quieren saber del objeto, cuáles son los datos que pueden obtener de él. En ambos casos, el docente favorecerá aquellas preguntas que den lugar a la exploración, la suposición, la imaginación, el establecimento de relaciones, la emisión de opinión, etc.

Al quedar registrada la observación puede ser contrastada con la visión que tuvieron otros alumnos, también puede contrastarse con el resultado de observaciones posteriores sobre el mismo objeto.

En los primeros años de la escolaridad, los niños que no son ni lectores ni escritores expertos pueden ser ayudados por el docente o por compañeros más avanzados para completar la ficha.

Les presentamos una ficha 1 a partir de la cual los alumnos pueden realizar un trabajo autónomo de observación.

Orden de la descripción

Preguntas para orientan la observación y andamiar la descripción

Información a partir de la observación del objeto

Datos relacionados con el objeto que surgen a partir de información complementaria

RASGOS FÍSICOS

¿Hace ruido?

¿Tiene olor?

¿Cuáles son sus dimensiones?

¿Cuánto pesa?

¿Cómo es su forma?

¿Cuáles son sus colores?

¿Esta completo? ¿roto? ¿restaurado?

CONSTRUCCIÓN

¿De qué material está hecho?

¿Cómo lo elaboraron?

¿Cómo es su decoración y cómo la realizaron?

FUNCIÓN

¿Para qué y cómo se usaba?

¿Sirve actualmente?

¿Hay hoy en día objetos que cumplan la misma función?

DISEÑO

¿Qué es lo que más te llamó la atención del diseño del objeto?

¿Hay otros objetos con el mismo diseño?

¿Te parece que el diseño es apropiado para el uso que se le da al objeto?

¿Por qué?

VALOR

¿Qué utilidad tiene el objeto?

¿Quiénes y cuándo lo usaban?

¿Por qué lo expondrías en el Museo?

 

La descripción 
Implica enseñar a ver el objeto, a leerlo, constatando las partes que lo integran, dándoles nombre a cada una de ellas y apreciando las relaciones que se establecen entre las mismas. Para ello será necesario adoptar una terminología común. Se pueden utilizar tablas o nomencladores publicados en trabajos especializados o acordar cierto vocabulario con los alumnos. La importancia de unificar criterios radica en que los significados sean compartidos por quienes los usan y para que los términos se apliquen con propiedad. Así, los alumnos se verán en la necesidad de adquirir una terminología apropiada para describir los objetos.

También se hace necesario establecer una línea lógica para la descripción, por ejemplo: rasgos físicos, construcción, diseño, función, valor (como se observa en la ficha de registro de observación) y un orden para llevarla a cabo: abajo-arriba; arriba-abajo. Todas las formas de descripción son válidas, no hay una forma única, no hay normas para la descripción, somos nosotros los que determinamos cómo hacerlo 2.

En el caso de los niños entre primero y cuarto año de E.G.B. la descripción puede ser acompañada por una reconstrucción de los objetos. Pero, cuando se solicita a los niños que dibujen los objetos no se trata de que lo hagan según su criterio sino que se debe insistir en que esta actividad manual se relacione fielmente con la característica técnica, formal o artística del objeto ya que se busca que puedan aprehender el objeto lo más objetivamente posible. Es decir, es un dibujo pero no es un dibujo cualquiera sino una representación del objeto. Lo mismo sucede cuando los reconstruyen a partir de materiales similares a los que está construido el original, respetando su diseño, decoración, etc. Esta actividad tiene como objetivo que el niño se sienta interesado y atraído por el objeto como paso previo a la reflexión sobre él.

Esta propuesta debe ser completada con cuestionarios que le hagan darse cuenta de lo que él ha producido y que lo lleven a observar y comparar con la realidad. Las preguntas que integren el cuestionario deben apuntar a estimular la reflexión, objetivo central de esta etapa de análisis descriptivo.

La comparación y la clasificación 
La comparación permite establecer similitudes y diferencias entre los objetos y abrir paso a la clasificación. Clasificar es agrupar o distribuir objetos o situaciones en categorías llamadas ‘clases’, tomando como base sus semejanzas. Es distribuir ordenadamente en grupos un material disperso e incoherente 3.

Para clasificar es necesario disponer los objetos de acuerdo a ciertos criterios que tienen en cuenta alguna variable, es decir, se privilegian las características comunes.

El criterio que se seleccione para clasificar debe guardar relación con los fines perseguidos. Por ejemplo, se los podrá clasificar según el material con el que están construidos, se obtendrán así grupos de objetos de metal, cerámica, madera, etc. Pero estos mismos conjuntos pueden ser objeto de varias clasificaciones distintas, conformando así, una serie de subconjuntos. Por ejemplo, si se cambia el criterio y se decide agrupar aquellos que sean instrumentos de trabajo, obtendremos un nuevo grupo de objetos. Es importante que los alumnos reparen en esta posibilidad para que fortalezcan su flexibilidad en el juicio.

Es conveniente orientar a los alumnos del primer ciclo hacia clasificaciones simples, ya que se encuentran aún muy apegados al pensamiento concreto. Con los alumnos del segundo ciclo es posible ensayar clasificaciones más complejas, teniendo en cuenta dos o más atributos, por ejemplo: ordenar los objetos teniendo en cuenta el material del que están construidos y también su función. Con los del tercer ciclo y polimodal se puede aumentar progresivamente la complejidad de los criterios de los que se parta.
El ejercicio de la clasificación facilita el aprendizaje significativo y sienta las bases de procedimientos más complejos, tales como la definición. También permite utilizar la información en forma más precisa.

El docente será quien decida con qué fines utilizará ejercicios que incluyan los pasos descriptos hasta aquí. Si busca entrenar a los niños en el uso del proceso inductivo de búsqueda, les puede presentar objetos en orden aleatorio. Los alumnos serán quienes organicen los materiales. Los resultados disímiles son valiosos en la discusión de la categorización, entendida ésta como proceso de búsqueda.

Por ejemplo, si se dieran a los niños objetos varios y se les pidiera que los agruparan. Algunos niños los agruparían como objetos de trabajo, objetos domésticos, de juego, de adorno; otros los agruparían teniendo en cuenta el material del que están construidos, por su color, por su tamaño, por su forma, si son nuevos o viejos. La discusión de los resultados podría llevar a la conciencia de que los diferentes sistemas de clasificación sirven a diversos propósitos y que todas las agrupaciones podrían considerarse correctas, la valoración pasaría por cuál es más prudente que otra.

Planteada así la actividad, el alumno es libre de dar forma a los datos a su manera. Se espera que al hacerlo de este modo vaya aprendiendo a observar el mundo que lo rodea y a organizarlo para sus propios propósitos.

Si el docente pretende desarrollar la comprensión de conceptos básicos, será él quien deba seleccionar y organizar los materiales antes de presentarlos a los alumnos, con el fin de facilitar el descubrimiento del concepto particular que se esté desarrollando. Para desarrollar esta actividad puede utilizar materiales concretos o figurativos.

Seleccionar y organizar los materiales es una cuestión central, ya que los conceptos que han desarrollado las ciencias descriptivas no son simplemente el resultado de los datos que se observaron, fueron conformados por las percepciones del observador. Si el docente espera llegar a desarrollar eficazmente determinados conceptos, es importante que los datos se organicen de forma tal que estructuren las percepciones de los observadores. Será necesario además, facilitar a los niños suficiente cantidad de datos, esto tenderá a incrementar las probabilidades de que la mayoría de los niños lleguen a la misma conclusión 4.

Por ejemplo, mostrarles a los niños una serie de fotos de herramientas simples, complejas, electrónicas, manuales, etc. La discusión sobre las fotos se referiría a las semejanzas y diferencias entre las formas de producción, fines de su utilización, qué se produce, para qué se produce, para quién se produce. Finalmente, se desarrollarían los conceptos de trabajo artesanal, trabajo manufacturero, trabajo industrial, tecnificación, economía de subsistencia, economía de mercado.

Estas actividades tienden a alentar a los niños a generar y organizar el saber escolar, a lograr a que piensen por sí mismos. Para ello, será necesaria la intervención del docente para:

  • hacer evidentes los diferentes criterios vertidos.
  • ayudar a pensar, a reflexionar sobre lo observado.
  • recoger, interpretar y volver al grupo las opiniones aportadas.
  • tender puentes entre lo observado y las conceptualizaciones buscadas.
  • alentar a que expresen sus conclusiones, fundamentándolas.

El registro e inventario de los objetos 
Es imprescindible registrar e inventariar los documentos con los que se cuenta. El inventario se lleva a cabo en una ficha individual que contiene información referente al objeto. Todos los objetos deben ir numerados y marcados en alguna parte que no sea visible.

Este inventario permitirá arribar a una clasificación o un ordenamiento de los objetos a partir de características comunes, con la finalidad de proceder a una catalogación.

  Ficha Técnica
Número: ………………………
Nombre del objeto: ……………………………………
Procedencia: ………………… Época: …………………………………Medida: 
Largo: ……………… Ancho: ……… Alto: ……….. Peso: ………….
Otros: ………………………………………………………………………Estado general del objeto:
Bueno: …… Regular: ……. Malo: ……..

Completo: …… Incompleto: ……. Reparado: ………
Descripción: ………………………………………………………………
……………………………………………………………………………

Forma de adquisición:
Por donación: …… Por compra: …… Por canje: …… Por préstamo: …..
Nombre del Propietario: …………………………………………………..

 

La datación de los objetos 
Una de las primeras preguntas que surgen al contemplar un objeto antiguo es ¿cuántos años tiene? y una de las tareas luego de medir, pesar, dibujar, clasificar es establecer su cronologíaya que, los objetos carecerían de valor y a portarían una información escasa si no se conociera el marco temporal al que pertenecen.

La datación que se haga de los objetos es siempre relativa y consiste en determinar cuál es más antiguo y cuál el que le sigue. Ubicarlos de esta manera -fecharlos- permite establecer una secuencia ordenada de sucesos y entender cómo unos influyen sobre los que les siguen en el tiempo.  Por ejemplo una rueda, al comienzo de madera, luego de hierro y más delante de caucho.

La datación de los objetos facilita la observación y comprensión de los cambios y permanencias en su constitución, en su utilidad, en su valor social y se transforma en un instrumento para que los alumnos puedan aproximarse a la construcción de la noción de tiempo aspirando a que manejen formas más globales de periodización, a través de la comprensión de los procesos sociales y no del aprendizaje memorístico de fechas.

Entrarán así, en contacto con un pasado que se presenta sin cesura con el presente y percibirán que ambos, constituyen un todo que necesariamente tiene continuidad en aquello que vendrá, en el futuro. Será entonces más fácil comprender que somos el producto de un pasado que no ha muerto sino que es parte constitutiva de nosotros.

Descubrir la edad de las cosas nos abre el camino para una mejor comprensión de las culturas a las cuales pertenecen.

Los objetos y la reconstrucción de su contexto 
La reconstrucción del contexto del objeto implica combinar todas y cada uno de los pasos seguidos en transcurso de la investigación.

El trabajo con los objetos, complementado con el aporte de otros materiales (textos, entrevistas, etc.) que facilitaron a los alumnos ubicarlos en un tiempo y un espacio concretos, permitirán que infieran que se materializan a través de los mismos, diversos tipos de relaciones que se dan en el seno de un grupo humano: sociales, políticas, económicas, jurídicas; también el nivel de desarrollo tecnológico alcanzado por ese grupo, sus ideas (religiosas, creencias, su concepción del mundo); las formas de organización del trabajo, la jerarquización social. Favoreciendo además el acercamiento de los alumnos a la comprensión de que los procesos sociales evolucionan de diferente manera, con ritmos diversos, pudiendo observar diferentes duraciones en las estructuras sociales o económicas, cambios políticos, adelantos técnicos.

Hasta aquí han quedado planteadas los diversos pasos a seguir para descubrir la información que guardan los objetos. Como dijimos, para reconstruir el contexto de los mismos será indispensable que los niños puedan contrastar o complementar la información obtenida a partir de ellos con la búsqueda de información contenida en otros soportes (escritos, orales).

Organización y registro de la información obtenida 
Una vez obtenida la información del contexto y el análisis de los documentos, será necesario que los alumnos organicen los datos obtenidos en el transcurso de la investigación. En esta instancia tendrán ocasión de comparar sus preguntas iniciales con la información recogida. No solamente describirán lo hallado, sino que estarán en condiciones de sacar conclusiones sobre la organización del espacio, las actividades de las sociedades en un tiempo y espacio determinados, evaluar los cambios y las permanencias. El docente puede proponer organizar los datos obtenidos a partir de resúmenes, historietas, informes, teniendo en cuenta las posibilidades de cada uno de los grupos en relación al manejo de la lectoescritura. Deberá indicar que esos registros sean confeccionados con cierta rigurosidad pero no perdiendo de vista que el objetivo debe ser divulgar y dar a conocer los resultados a los otros alumnos, al docente y porqué no, a la comunidad en general. Para ello, será necesario que los alumnos reciban la ayuda y orientaciones necesarias en relación a la construcción de cada uno de esos soportes informativos.

Bibliografía consultada 
Alderoqui, Silvia (comp.), Museos y escuelas, socios para educar, Buenos Aires, Paidos, 1996.
Austin Millán, Tomás, Fundamentos sociales y culturales de la educación, Chile, Editorial Universidad Arturo Prat, 2000.
Dujovne, Marta, De musas y musarañas. Una visita al museo, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1995.
García Blanco, Ángela, Didáctica del museo,  Madrid, Ediciones de la Torre, 1994.
Luchetti, Elena, Piedra libre… a los contenidos procedimentales, Buenos Aires, Magisterio del Río de la Plata, 1999.
Revista Iber, Didáctica de las Ciencias Sociales, Geografía e Historia: “Los museos en la didáctica», Barcelona, N° 15, enero/1998.
Svarzman, José, Beber en las fuentes, Buenos Aires, Novedades educativas, 2000.

Referencias:
1 Las preguntas que orientan la observación son una adaptación de la idea de J. Henningar-Shuh, de los museos en Nueva Escocia, Canadá (Revista Museum N° 144, 1984, citado en García Blanco, 1994.
2 García Blanco, Ángela, Didáctica del museo,  Madrid, Ediciones de la Torre, 1994.
3 Luchetti, Elena, Piedra libre… a los contenidos procedimentales, Buenos Aires, Magisterio del Río de la Plata, 1999.
4 García Blanco, Ángela, Op. Cit.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar